Entre los miles de arenales, que se tienden al sol, recibiendo el beso de las olas; nuestras calles; el puerto; la lonja y los bosques; nuestras costas bañadas por el océano Atlántico que rodea las dos parroquias de San Martiño y San Vicente de O Grove; . . . 

puerto del grove

. . . En las cosechas, la vendimia, el deshoje del maíz y también nuestra forma de vivir, de cantar y decir de nuestras gentes, tan vivaz y floreado, . . .

. . . Pocas veces se le dio a unas gentes uha tierra más adecuada para vivir. El grovense y O Grove, se hicieron mutuamente y se nos nota la profunda huella de nuestra tierra y así mismo en O Grove la de quien, desde tiempos inmemoriables, lo habitan.

Un bosque, un molino, una iglesia, una fuente, todo está en harmonía y equilibrio con el mayor arraigo de nuestra historia. Con una dignidad especial, tenemos derecho a la prosperidad

y, además, a la riqueza y desarollo de nuestra cultura.

      Queda en estas líneas una mirada atrás en el transcurrir de los siglos. Desde los inicios de la presencia humana en nuestras tierras, ésta, fue y es para las gentes que aquí se establecieron un lugar forjado en el trabajo y en la lucha continua de pueblos y asentamientos. Estos reflejan unos principios Centro – Europeos, Celtas, Visigodos, Suevos, Romanos, Musulmanes, etc. Todos 

dejaron marcada su presencia con importantes yacimientos como los de Cantodorxo, Adro – Vello, A Lanzada, Siradella, O Castriño, Ardia , etc. Siendo O Grove siempre lugar privilegiado para los asentamientos de gentes y culturas, recibidos durante siglos.

     

  Generalmente la antigua Isla de O Grove ( el primer mapa refleja su peninsularidad en 1784 ), hoy unida a la tierra por el istmo de o Bao, de constitución dunar arenosa.

       Fue siempre posición estratégica para la defensa y dominio de la comarca y de la ría de Arousa. Sus riquezas naturales hacen de o Grove un lugar cobijado durante siglos, las gentes marineras y campesinas, hay que anteponer los asaltos, luchas y saqueos que O Grove sufrio durante siglos por defender un lugar que aún hoy es uno de los más bellos de la costa noroccidental de España

 Hoy villa marinera por excelencia, pionera en la industria mejillonera, asienta sus bases socio-económicas en el mar y en el turismo. Donde la tradición y lo moderno se da la mano en sus calles y sus gentes, de manera que se refleja el sabor marinero y humano de su población, verdadero sentir de la tierra de El Meco.