LA LEYENDA 

Es en O Grove, el pueblo concreto de la leyenda, donde el Meco tenía sus dominios, ejercía su despotismo, donde fue ajusticiado, . . . en fin, donde este mito tiene su historia.

Cuenta la leyenda de que el Meco era un cura no gallego, déspota, que dominaba a todo el pueblo y se atribuía el derecho de pernada ( dormir con la novia la noche anterior a su casamiento). Vivió en una época allá por el siglo XV o XVI, tiempos en los que la situación de la bisbarra era crítica, debido a ciertos acontecimientos determinantes, como la conversión de los derechos de avolengo en forales, contiendas sobre dereichos de dominio de la pesca, las guerras irmandiñas, la peste, . . ., en la que la ambiciosa casta dominante ejercía un poder abusivo.

Un día, jugando una de sus habituales partidas de cartas, perdió con un mozo que era muy apreciado y respetado por los vecinos. Sintiéndose humillado por este hecho, desafió al mozo diciéndole: - “ Sí, alégrate hoy que yo ya me alegraré mañana con tu mujer”.

Al enterarse los vecinos, sentiéndose una vez más ofendidos por este hecho, cansados ya de tantos abusos, decidieron ir a por él y lo colgaron en el monte de la Siradella, situado en la entrada de la península, para así mostrarle a los visitantes lo que se hace en el pueblo de O Grove a los personajes que, con métodos chulescos y despóticos, quieren avasallar a la gente.

Llegando después la justicia para esclarecer los hechos y castigar ó al criminal, preguntaba el juez:
- ¿ Quien mató al Meco ?.
- “¡ Matámolo todos !” (¡Lo matamos todos!)

He aquí la famosa leyenda del Meco que aunque no haya datos históricos de que sucediera, es asumido por el pueblo de O Grove como un hecho real.

EL MECO : PERSONAJE DE LEYENDA

Más por tradición oral que escrita, el mítico Meco perdura desde los tiempos inmemoriales hasta hoy como un ser funesto, ruín, sin escrúpulos, poderoso para el mal, como si fuera el diablo personificado, odiado por todos; una maldición a la que se le hay que eliminar su espírito maligno.

Hoy en día existen zonas de Galicia en las que, para amedrentar a los niños cuando lloran se les dice: “ Cala que vén o Meco e leva ós rapaces que choran . . .”; (“Calla que viene el Meco y se lleva a los niños que lloran…”) también en el tradicional miércoles de ceniza celebran el rito de quemar al Meco para así librarse de las calamidades y desgracias que puedan venir de este fatídico personaje.
Sin embargo no son pocas las referencias escritas que aluden de alguna forma a la existencia de este personaje, algunas de las cuales vamos a citar aquí:

Así el Meco aparece nombrado en las coplas satíricas de Mingo Revulgo, en el siglo XV:

“ Ni del otro tartamudo – ni del Meco, moro agudo;
todo va por una vía . . .”

También en el siglo XVIII, el prolífico cura de Friume ( parroquia de Lousame ), D. Diego A. Cernadas ya hablaba del Meco en esta glosa:

“El Meco monstruo fingido
fue, pero si cierto fue
y tal cual pintan ¿ por qué
no ha de ser aborrecido?
él por allá concebido
ha sido en país más seco
con que sea o no embeleco,
pues es de allá más que acá,
le deben tener allá
odio inextinguible al Meco”.

O P. Sarmiento en su “ Discurso sobre el chasco que injustamente se da a los gallegos diciéndoles que perdonen ó Meco”, cree que esta leyenda es una superstición mahometana basada en la creencia de que los que viajaban a la Meca quedaban santificados y tenían el privilegio de cometer toda clase de abusos incluso el adulterio.

Es de destacar la alusión de Montero Ríos, recogida en el periódico “ El Liberal ” el 20 de setiembre de 1898 sobre la leyenda del Meco:

“ En una aldea de mi tierra, mataron a un sujeto, llamado Meco. La justicia andaba desesperada, buscando al asesino y sin poder encontrar ni un indicio, ni un rayo de luz. Como primera providencia metió en el juzgado, sito en la cárcel, a todos los vecinos varones. Ya que los tuvo encerrados, fue sacándolos uno a uno y sometiéndolos a igual indagatoria:
- ¿ Quién mato o Meco ?
- ¡ Matámolo todos !

De la mayoría de estos escritos, sacados en épocas en las que las supersticiones y las tradiciones eran ley de vida, se deduce que este mítico personaje no era gallego, sino un mozo imaginario, símbolo de la maldad, de la picardía y de los malos augurios.

EL SEÑOR FEUDAL “O Señor Feudal”

El hecho cultural más importante llevado a cabo en o Grove fue, sin lugar a dudas, la creación y representación de la obra “O Señor Feudal”, "zarzuela" escrita por Francisco Franco Calvete con música compuosta por Juan Fernández y José Besada, en la que se escenifica de forma muy popular la leyenda del Meco.

Esta sencilla y hermosa obra teatral fue escrita en el año 1930. Era una época difícil para un pueblo en el que aún no había luz eléctrica y la economía era de subsistencia. El contacto con las actividades culturales de otros pueblos era prácticamente inexistente, salvo algunas pequeñas compañías de artistas ( cupletistas y comediantes ) que en aquel tiempo eran relativamente frecuentes y que iban recorriendo los pueblos para hacer representaciones. Esta necesidad creativa en un pueblo que tradicionalmente tenía una gran afición por el teatro y la música, que eran las grandes manifestaciones artísticas de ese momento, y el entusiasmo de la Agrupación Artística Minerva, fueron fundamentales para llevar a cabo ese proyecto determinante para la cultura popular de O Grove.

Esta obra es interesante, no sólo en su faceta cultural, sino también en el aspecto antropológico y no sólo por el hecho de revivir la leyenda del Meco, sino porque en ella se muestran también las costumbres y creencias de la época en que fue escrita. Así aparecen “as fiadas”, de cuando las mujeres estaban atando los aparejos e iban para allí los mozos para murmurar, la Santa Compaña, el caciquismo, el servilismo de los ignorantes y ruines, . . ., todo lo propio de las aldeas de aquel tiempo.

LA FATALIDAD, El ESPIRITO DEL MECO Y LAS SUPERSTICIONES

La escenificación de “O Señor Feudal”, tan esperada por los actores como por todo el pueblo, estuvo presidida por una serie de acontecimientos que hicieron revivir los efectos fatales del espíritu maligno del Meco. La superstición propia de las circunstancias socio – culturales de aquel tiempo hizo efecto en los vecinos, creyendo que la maldición del Meco estaría presente siempre en el pueblo cuando en la realidad fue una coincidencia fatal.

Pocos días antes de su estreno, que íba a ser el 22 de deciembre de 1930, muere Da. Josefa Otero, tía abuela de dos de los principales protagonistas de la obra, los hermanos Xosé e Xacobo Barral, por lo que tuvieron que aplazarla. Fue el primer aviso.
La superstición no hizo efecto en los miembros de la Agrupación Minerva que decidieron estrenarla obra el 22 de enero de 1931, pero el 18 del mismo mes fallece el autor, Francisco Franco Calvete. És aquí cuando entró el miedo en los miembros de la Agrupación que quisieron destruir el libro y la música para quedar libres de este maleficio.

Pero el tesón de Emilio Franco, hermano del autor, consigue con muchas dificultades convencer a los actores para llevar a cabo su estreno. Y . . . otra vez vuelve la fatalidad. Uno de los principales actores, el mozo Manuel Núñez Vilariño fallece. Con esto la maldición del Meco ya se convierte en indiscutible para las gentes de O Grove. Pero de nuevo la voluntad de Emilio Franco, artífice de que no desapareciera esta obra, consigue que por fin se celebre el estreno el 5 de Marzo de 1931 en el emblemático Teatro Besada; pero el 14 de Febreiro del año siguiente muere quien consiguiera estrenar la obra: Emilio Franco Calvete, hermano del autor.

La fatalidad, los difíciles años de la República, la Guerra Civil, la Dictadura y los años de hambre, aparcaron la representación de la obra pero no los comentarios sobre la maldición del Meco.
Pasados estos años críticos, aparcada momentaneamente la maldición y bajo el interés y buen hacer del vecino F. García Moldes, se consiguió reagrupar a la Asociación Minerva con la finalidad de volver a representar la obra que tendría lugar el 5 de Marzo de 1948, justo a los diecisiete años de su estreno en el mismo Teatro.

Pero . . . el espírito del Meco regresó. En uno de los ensayos una fuerte descarga de un rayo hizo estremecer a los actores, entrándoles el pánico; pero la representación se llevó a cabo en esa fecha, consiguiendo un éxito histórico y memorable.

Al cabo de dos meses de esta segunda representación fallecía, de muerte violenta (de un disparo de arma de fuego), el promotor de esta segunda representación de “O Señor Feudal”.
Los poderes infernales del Meco seguían presentes en las supersticiones del pueblo y no se vuelve a representar hasta la Navidad de 1969. Desde esa fecha se representó varias veces con diferentes grupos de artistas sin que hubiera que lamentar desgracias, pasando ya definitivamente al campo de la anécdota los sucesos fatídicos del espírito del Meco.