O GROVE

En la orilla sur de la ría de Arousa está la hoy península de “O Grove, que en el siglo XVI era todavía una isla, como aparece reflejada en un mapa de Galicia de dicho siglo.; el tómbolo que hoy lo une a tierra está formado por una lengua de arena de 2 Km. de longitud y medio Km. de ancho en el centro.

Este pueblo marinero, con el bello paisa¬je natu¬ral que alberga el complejo turístico de A Toxa dió la bienveni¬da al cortejo apos¬tóli¬co.
Tanto Mela como Plinio manifiestan que el origen del nombre Grove procede de la palabra griega “graii” (“tierra de grovios”).

vistas o grove antiguo
Vista aérea - 1930 (Foto Concello Grove)

El municipio de O Grove está formado por dos únicas parroquias: San Martín de O Grove y San Vicente de O Grove.

Parroquia de San Martín de O Grove
Lugares: O Grove, Ardia, Boibas, Borreiros, Campos, Cantodorxo, A Carballeira, O Con, Estonllo, A Graña, Meloxo, Os Pardiños, O Porto de Meloxo, Terra de Porto, Toxa, A Viña de Millán y Virxe das Mareas.

Parroquia de San Vicente de O Grove
Lugares: A Area, Balea, Balea Marítima, Cacheirás, Os Campos, O Carreiro, Carríns, Os Coupríns, A Fonte, A Gandariña, A Granxa, A Igrexa, A Lanzada, Montemar, O Outeiro, Pedras Negras, Pereiriña, Quinteiros, Reboredo, San Vicente do Mar, Tempráns y A Torre.

necrópolis en o grove

Necrópolis de Adro Vello (Foto Concello Grove)

De la época prehistórica, el vestigio arqueológico más remoto que se le conoce, es referido a un molde de arcilla para fundir hachas de bronce, hoy desaparecido; de la prerromana existen hallazgos de la cultura castreña en los poblados del Monte da Vila: los dos castros comprobados del “Castro de Siradella”; y “Punta Castriño”; en este último hay restos de construcciones y molinos de mano; igualmente necrópolis tardorromanas en terrenos arenosos próximos al mar: Cantodorxo, Estonllo y Adro Vello en la playa de Carreiro donde se encontraron restos de niños y un hombre de grandes dimensiones con un clavo en el cráneo y otro en un pie; en la última de ellas, donde hay una villa romana, un cementerio y un templo pagano reconvertido al culto católico durante la época visigoda, se encontró un "ata romana" posiblemente dedicada a una divinidad indígena.

Esta parroquia formando parte, desde el siglo VI, de la “Tierra de A Lanzada”, sometida.desde los primeros tiempos, a la jurisdicción de Compostela, cuyo arzobispo tenía la facultad de nominar alcalde (se mantuvo este privilegio hasta 1640), que era elegido entre los propuestos por el Consejo de la Villa, también encargado de regular el precio de los artículos de consumo y de los periódicos.

En el siglo X el rey Ordoño II confió a Santiago las salinas de Noalla y la “isla de O Grove” y, para defenderse de los ataques de normandos y musulmanes, el Obispo de Santiago hizo construir la fortaleza de A Lanzada ya que, durante la Edad Media, sufrió frecuentes ataques de normandos y musulmanes.


Capilla de San Caralampio en la Toja (Todocolección)

La historia de O Grove durante los siglos siguientes, es similar a otros pueblos de la ría, aunque hay que destacar el triste suceso ocurrido en el mes de Octubre de 1567 ocasionado por la arribada un buque, con cargamento de lana procedente de las vascongadas, que llevó a esta villa luna epidemia de peste bubónica que se extendió rápidamente por toda Galicia diezmando la población durante 10 años. Como consecuencia de esta tragedia, además de unos años de malas cosechas que encarecieron los alimentos y provocaron hambre, se redujo considerablemente la población. A raíz de esto surgirán los votos y la devoción a San Roque, abogado contra la peste, por cuya intersección se levanta una hermita y se constituye una cofradía. 
También en la isla de A Toxa hay una ermita recubierta de conchas de vieira que data del siglo XII y está dedicada a San Sebastián, aunque también se conoce como Capilla de San Caralampio o Capilla de las Conchas, por estar recubierta de conchas de vieira.

 

Puerto pesquero (Foto Concello Grove)

Ya en el siglo XVIII, la actividad agrícola ocupa un lugar importante en la población de San Vicente; en cambio en San Martiño, la población se decanta por la pesca (en 1782 poseía 90 domas de pesca).

Estos años hacen que la península tenga un desarrollo económico floreciente, que se vería truncado con la llegada a la ría de los catalanes.
La forma de pesca tradicional utilizada por las gentes de O Grove, no se aclimatará al sistema de pesca industrial que intentaban impartir los oriundos catalanes; de esta forma comenzará una nueva crisis para este pueblo, aunque será debida a la falta de apoyo para los nuevos avances que se estaban acometiendo en otras villas de la ría.



Antigua postal del Balneario de La Toja (Todocolección)

A partir de 1840, la venta de la Isla de la Toja a una sociedad privada (la cual construirá un balneario para explotación de sus aguas termales), será el primer gran impulso para el desarrollo turístico y comercial de la zona, que repercutirá de forma directa en O Grove, al conseguir adaptarse con su acuicultura y marisqueo a las nuevas demandas y a la explotación de sus maravillas naturales a través del turismo.
El Condado de O Grove fue concedido por Alfonso XIII a Juan Lóriga y Herrero-Dávila. Actualmente es poseedora del mismo Dª Araceli Lóriga y Taboada; trae por armas las de Lóriga: de azur, dos leones, de oro, afrontados, en jefe una flor de lis de plata, entre dos estrellas y en punta dos estrellas, todas ellas de plata.

Un hijo del tercer Conde de O Grove fue el aviador Joaquín Lóriga y Taboada, que hizo el vuelo Madrid-Manila en 1926.

Según la leyenda, sus pobladores, repartidos entre las parroquias de San Martiño y de San Vicente, igual que en Fuenteovejuna, hicieron justicia a “O Meco”, cura déspota que dominada a todo el pueblo y del que se decía que ejercía el “derecho de pernada”, hasta que un día los vecinos decidieron colgarlo en una higuera en el monte de Siradella; al llegar la Justicia y preguntar ¿Quén matou ó Meco? (¿Quién mató al Meco?), recibió la respuesta “matámolo todos no monte Siradella” (“lo matamos todos en el monte Siradella”); aunque la Audiencia castigó a algunas de ellas, ese grito de solidaridad sirvió para que, en 1898, Montero Ríos hiciera un famoso discurso referente al desastre de la flota española en la guerra de Cuba, comenzando con el grito de: “Matámolo todos señor”.


Puente de La Toja - 1930 (Todocolección)

Unida a O Grove por medio de un puente está la Isla de La Toja. Una leyenda cuenta que un cura de O Grove tenía un burro muy enfermo, moribundo y en carne viva, al que tenía gran cariño y, como no lo quería matar, decidió abandonarlo en esta isla, que estaba cerca de su casa.

Un día deseando saber que había sido de su burro, fue a la isla y se sorprendió al encontrar al animal totalmente curado y sano. Después muchas investigaciones llegó a la conclusión de que el remedio a la cura del burro fue la excelente calidad de las aguas de la isla.

Don Santiago Ramón y Cajal, hablando de esta isla, decía:

... “Había aquí creado la naturaleza salutífero y casi único manantial avalado por un marco incomparable. La isla apacible bañada por la más bella de las rías gallegas, brisas fortificantes del mar, perfumadas por las emanaciones balsámicas del bosque, temperatura siempre primaveral, bajo un cielo limpio y brillante. Pero el arte y la ciencia, trabajando de concierto, han realzado la obra de la naturaleza. Una instalación hidroterápica sabiamente organizada, donde se juntan en dichoso maridaje los refinamientos de la comodidad más exigente”... 

El Gran Hotel de La Toja (Todocolección)

La isla formaba parte de las “Tierras de A Lanzada”, pertenecientes a la Iglesia Compostelana, y, desde el siglo XV, el arzobispo Alonso de Fonseca, propietario de la misma estableció el cobro de impuestos a losgrovenses que, desde tiempo inmemorial, se beneficiaban de los pastos de la isla para alimentar su ganado y de la recogida de leña de sus bosques; esto ocasionó que, a lo largo de la historia, se sucedieran las disputas.
El problema quedó solucionado en el siglo XIX, cuando el rey Alfonso XIII donó el Condado de O Grove al mencionado Juan Lóriga y Herrero Davila. A partir de entonces, debido a la existencia de aguas termales, esta isla se convirtió en un importante complejo turístico pues, además de sus bellezas naturales, cuenta con muy numerosos centros hoteleros de muy diversas categorías, entre los que destaca el Gran Hotel; un Casino; instalaciones deportivas como el Club de Golf y otros; la Piscina; el Balneario, con toda clase de tratamientos; etc.

 

 




Salón Central Balneario La Toja La Toja. Gran Hotel (1930) La Toja. Publicidad

 

Entre los personajes recordados de O Grove figura Don Jacobo Otero Goday

Don Jacobo Otero Goday, fue un médico que había sido alcalde entre 1913 y 1921 y pasó a la historia de esta ciudad como “O médico dos pobres” (“El médico de los pobres”); cuentan que, cuando lo llamaban por una urgencia, salía rápìdamente en su caballo para atender al paciente; en numerosas ocasiones, cuando se trataba de una persona pobre, solía dejar bajo la almohada del enfermo una cantidad de dinero.

La vieja casa de los Otero Goday, en Lordelo, en la década de 1930 era una casa rica que, actualmente aún continúa en pie, aunque el edificio se encuentra en estado ruinoso.
Dicen que durante los primeros días de la guerra, Don Jacobo ayudó a mucha gente. Al comienzo de la Guerra Civil fue detenido por ser republicano; trasladado a la Prisión Provincial de Pontevedra, el 16 de noviembre de 1936, fue juzgado y condenado a cadena perpetua y, después de haber pasado por los penales de San Simón, Figueirido o Pamplona, pudo volver a casa en el año 1940, organizándose una gran fiesta en Lordelo.

Don Jacobo Otero Goday

Cuentan que, durante su reclusión, Don Jacobo coincidió en Pamplona con Juan Allo, joven grovense que falleció en un intento de fuga, y le trajo a la desconsolada madre la manta con la noche tras noche se había cubierto su hijo.
Don Jacobo en O Grove, donde murió a principios de los sesenta. En el año 1963 le levantaron un monumento en esta ciudad.

 

 

 

 

Artículo de Daniel Garrido Castromán